El calor bajo las mantas, el sueño pesando sobre nuestros párpados y las miles de cosas que debemos hacer junto a nosotros.
Todo eso ahora no importa porque lo realmente imprescindible en este momento es sentir nuestra respiración, rítmica y tranquila, que se deja llevar; sentir los párpados pesados, recordar los buenos momentos del día aunque sean pocos, siempre encontramos alguno y si no los hay o se esconden, pues cogemos esos pequeños recuerdos predilectos que guardamos bien protegidos y le damos una nueva vuelta.
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