Quizá y solo quizá, sean aquellas formadas por un montón de ilusiones que jamás pudieron ser. Las marcadas por una distancia insalvable que duele como una cuchillada.
Tal vez las mejores historias sean las nunca contadas, las que guardamos en un rinconcito de nuestro corazón, dolorido y feliz por el recuerdo.
Puede ser que esas historias no existan y solo vivamos con un reflejo de lo que realmente fueron, igual solo son simples ilusiones de lo que alguna vez creímos ser.
Aunque nunca hubieran sido ciertas, aunque nunca nadie las hubiera vivido como nosotros, lo importante es lo sentido, lo que dolió y lo que nos regaló una sonrisa por mínima que fuera.
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