sábado, 29 de diciembre de 2012

Dibujaba bocetos en el aire con los dedos, dejándose llevar por la suave música del piano, que él dibujaba con los suyos. Cerraban los ojos y se dejaban llevar, no había prisa en cambiar nada.
 Llegó el otoño y tras un verano inolvidable las hojas comenzaron a caer, pero ellos seguían igual solo que con bufandas y gorros, que les regalaban miles de juegos y bromas.
La distancia no existía y ellos cada vez eran más juntos y menos separados.
Pasó el invierno y con él, un montón de estaciones más, durante un montón de años más y lo que había nacido como un amor de verano terminó con dos ancianos contemplando el mar desde su ventana, mientras se abrazan, mientras el silencio invadía la habitación.

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