Habían pasado meses. Aunque parecian décadas.
Dolia como si fuera un corte en la piel recién hecho y aún palpitante.
Ocupaba el mismo espacio que el vacío, todo y a la vez nada.
Dolía pero al mismo tiempo creaba adicción, era placentero.
Recordaba, día tras día, todos esos momentos vividos y cuando menos me lo esperaba, como todo cuando ella estaba por medio, aparecía alguno nuevo, alguno olvidado.
Recordaba como cogía mi cara entre sus manos para dibujar muecas con mi boca. Cómo me acariciaba la mejilla con esos dedos... y me sonreía.
Inevitable olvidar esa última mirada, antes de ese último beso. Como encoge los hombros, dando a entender un: sabíamos que pasaria.
Ambos lo sabíamos. Conociamos el secreto de nuestra final, y sin embargo, nos dejamos llevar. Lo dimos todo por algo que ahora nos desgarra por dentro con cada recuerdo, y aún así recordamos día tras día.
Y así sin quererlo el viento paró y la pluma dejó de bailar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario