Porque más valen unas cuantas notas sonando en un piano, una moqueta rasposa y unos cuantos cojines, cuando tienes la mejor compañia que se puede pedir, que lo más caro del mundo, o lo mejor que podamos comprar.
Lo siento pero a estas personas *no se les cambia. Y llegado a este punto del verano me asusto, porque no sé como se puede querer tanto a tanta gente que hace 4 semanas ni conocia, ni podia imaginar, y ahora, tras una semana de estar en casa, lejos de ellos y acostumbrada de nuevo a mi rutina, aún se me encoge el estomago cuando escucho las primeras notas y no puedo evitar emocionarme y echar de menos hasta la más insignificante de vuestras sonrisas, muecas, abrazos, caricias o bromas.
Porque, y esto es un consejo de amiga, cuando no nos apetezca hacer algo, lo mejor es lanzarse sin mirar, sin pensar, a veces te llevas sorpresas, en mi caso 18 personas impresionantes e irrepetibles,(más visitas)
No hay comentarios:
Publicar un comentario