martes, 10 de abril de 2012

Con cabeza de *

La lluvia nos vuelve melancólicos, llega el invierno de nuevo, cuando todos nos habíamos acostumbrado a la dulce *primavera que se rozaba con los dedos.
Cuando menos te lo esperas te cae un chaparrón. en días así no se sabe muy bien que hacer: ¿te dejas llevar por esa espinita que te dice que no todo va bien u olvidas el mundo y vives durante unos instantes rodeada de recuerdos?
Igual es terror a crecer, a darnos cuenta de que la vida no es un camino de rosas, que las cosas malas son muchas. Igual es miedo a darnos cuenta de que crecemos y nada puede evitarlo, las responsabilidades aumentan y con ellas el miedo a fracasar. Porque cuanto mas responsabilidades más fracaso, cuanto más fracaso mayor es el miedo a avanzar y cuanto mayor es el miedo, más difícil se hace cumplir sueños.
A lo mejor, cuando las cosas no salen como queremos, como esperamos, nos hundimos en una fina capa de barro que cuanto más fallamos mayor se hace.
Quizá solo necesitemos una mano que nos ayude, que nos demuestre que la vida es dura, sí, pero que poco a poco se supera y aunque cueste creerlo, se disfruta.

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