sábado, 4 de febrero de 2012

Porque solo hace falta*

A lo mejor sentada en la silla, con el ordenador encima y la música sonando de fondo, la vida se vea como algo que sucede sin más, que pasa hasta que un día desaparece. 
Quizá sentada en la misma silla, con el mismo ordenador y la misma música, la vida se vea como algo que apetece disfrutar y vivir día a día sin que nadie nos detenga, porque las cosas no siempre, por no decir casi nunca, salen como queremos, y eso es lo que le da valor a nuestra vida. Precisamente el número de veces que nos levantemos después de fallar, el número de lágrimas que derramemos, el número de veces que queramos rendirnos, el número de veces que saquemos fuerzas de flaqueza, precisamente todos esos números darán sentido a nuestras infinitas sonrisas, a nuestras infinitas carcajadas hasta quedarnos sin aire, a nuestras infinitas miradas de reojo,a nuestros infinitos guiños,a nuestros  infinitos abrazos y las interminables tardes y tardes que nos quedarán, siempre. 
Porque cuando estemos dentro de un buen puñado de años, sentados en una butaca, tapados con una manta de cuadros y con nuestros nietos jugueteando a nuestro alrededor, nos gustará poder decir: "Me alegro de haber vivido". Para eso solo se necesita una cosa: *salir a vivirla.



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