Quizá a estas alturas solo nos quede* soñar. Imaginar lo que podría pasar, soñar con algo grande, algo diferente, algo que rompa la rutina.
A lo mejor solo podemos soñar con esa jugada, con ese paso, con ese dibujo, con esas palabras, con esa mirada, con ese abrazo, con esa lágrima... Por que tal vez, lo que nos toca sea quedarnos al margen y ver como solo se cumplen los sueños de los demás.
¡JÁ! ¡Qué te lo crees tu, querida vida!
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