Porque la vida es monótona, aburrida, rutinaria... porque a veces es necesario algo que rompa con eso, algo que aunque no sea bueno, nos enseñe que las cosas pequeñas, de todos los días son las cosas importantes.
Porque a veces basta con una simple conversación para que nos apetezca dejar toda la oscuridad de ayer y vivir un mañana con mucho sol y lluvia bajo la que cantar y llorar, bajo la que saltar y bajo la que mojarnos. Porque a veces basta con algo cotidiano y rutinario para demostrarnos que la vida es algo más que rutina, que la vida *es algo que hay que vivir y que hay que sentir, que no hay que dejar que pase, que tenemos que pararnos en cada instante y buscar uno mejor para que sea el siguiente. Porque si no la vives, pasa, sin más.
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